HEMEROTECA
- DIARIO DE NOTICIAS
Martes,
14 oct. 2003
Núm.
2652
¿Qué
son los Fueros?
Por
Carlos Clavería
En
este año que enfila la recta final de un devenir histórico, se han cumplido
los cien años de la terminación y entrega por el arquitecto Martínez de Ubago
a la Diputación de ese magnífico monumento a nuestros Fueros, construido con
aportación popular. Sobre él nada nuevo hay que decir. Lo vemos todos los días
en nuestro deambular por el Paseo de Sarasate, pero... ¿cuántos conocen su
significado?
El
escritor navarro Eladio Esparza escribió esta frase: "Caben debajo de un
paraguas los que entienden el Fuero".
El
acendrado españolismo de algunos gerifaltes ha hecho posible esta desinformación
y falseamiento, que ha llevado a aceptar como nuestro lo ajeno, menospreciando
el nervio de nuestra personalidad.
En
este sentido, y rechazando toda la tergiversación que rodea a nuestros derechos
históricos, podemos decir, para quienes lo ignoran, que el Fuero con mayúscula
es la capacidad de nuestro pueblo para ejercer su soberanía.
Hoy
cabe preguntarse: ¿por qué no se ha inaugurado el citado monumento? No existe
una respuesta concluyente. En 1903 cuando se terminó, la Corporación, que se
calificó foral, no lo consideró oportuno. Alguien ha dicho que "por
razones políticas" y preguntamos nosotros: ¿En cien años nunca se ha
producido el motivo que permitiera inaugurarlo?
Probablemente
la autenticidad del verdadero Fuero, que esas piedras representan, molesta a los
navarristas que siempre han medrado a la sombra de los gobiernos de Madrid, ya
fueran dictatoriales (Primo de Rivera, Franco) o pseudodemocráticos como el de
Aznar.
Afortunadamente
en la conciencia de todo buen navarro sigue vivo el espíritu del Fuero y el
deseo de su completa reintegración.
En
síntesis, podemos decir que el Fuero es un código, no otorgado a nuestro
pueblo, sino unas leyes que se dio a sí mismo. Son obra suya. Su conjunto
equivale a una Constitución, basada en la costumbre que hace ley.
Cuando
esto fue posible, Navarra era grande, constituía la verdadera Euskalherria que
un día agrupó a todos los vascos bajo las alas del águila real de Sanchos y
Garcías. Esto llevó a don Arturo Campión a escribir: "Los únicos
representantes históricamente conocidos, en la antigüedad clásica, del pueblo
vasco moderno son los navarros".
Juntos
forman Euskalherria, conjunto de hombres libres que desean realizar un destino
común en la solidaridad de una cultura, cuya expresión más vigorosa es el
euskera. Reto que tenemos planteado los navarros de hoy, porque un pueblo que
deja perder su lengua está condenado a desaparecer.
Por
otra parte, para defender la independencia del país y las libertades populares
se crearon ya en el siglo XIII las Juntas de Infanzones de Obanos, Miluce,
Arreaga, Erro, Tudela, etcétera, tomando como lema de su constitución esta
leyenda que figuró en su escudo: "Pro libertate patria gens libera
state", es decir: "Hombres libres en una Patria libre".
El
espíritu de este movimiento popular se mantuvo vigente hasta que en 1512
Navarra fue conquistada alevosamente por Fernando, llamado el católico, e
incorporada a Castilla. A partir de ese momento el forcejeo es constante por
parte de los navarros para recuperar la independencia perdida.
Pero
es en el siglo XIX, cuando se hace posible que en virtud de las leyes de octubre
de 1839 y agosto de 1841, se arrebaten a Navarra los últimos vestigios de su
personalidad histórica y, con ello, sus instituciones más características,
dejando en compensación una pobre autonomía administrativa. La abolición de
los Fueros produjo un descontento general que llevaría a los navarros a
aproximarse a sus hermanos de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, movimiento que
iniciaría la Diputación en 1866 y que culminaría con la segunda guerra
carlista.
Terminada
la contienda se crea en Iruña la Asociación Euskara, que agrupó lo más
selecto del fuerismo navarro: Iturralde, Campión, Olóriz, Aranzadi, Ansoleaga,
Olabe, etcétera, y en la que se inspiró el nacionalismo de Sabino Arana,
durante las jornadas memorables de la Gamazada en 1893-94. Se recupera ese espíritu
en el periodo de la Segunda República, pero vuelve a quedar subsumido bajo la
larga noche de la dictadura franquista.
Con
la caída de esta última, se recupera el deseo de rescatar la soberanía
perdida, y es el Consejo Foral (1976-77), la caja de resonancia que recoge este
anhelo, proclamando la Reintegración Foral Plena.
Desgraciadamente,
una vez más, Navarra es engañada por un puñado de politicastros saturados de
un españolismo chauvinista, imponiéndole el llamado Amejoramiento del Fuero,
que no mejora nada, porque nada había que mejorar. El Fuero hacía muchos años
que nos lo habían arrebatado.
Transcurridos
21 años desde la aprobación del Amejoramiento, todavía los navarros no hemos
podido decir si aceptamos o no esa ley orgánica, que puede ser derogada en
cualquier momento por el Estado. Con un mínimo de respeto al pueblo navarro,
nunca se le debía haber usurpado el derecho a una consulta plebiscitaria.
Posiblemente no se han atrevido a hacerla.
Lo
que Navarra desea es la reintegración foral en toda su amplitud, sin
mistificaciones y enmascaramientos. Por ello resulta exacta la interpretación
de Manuel de Irujo: "Los Fueros son la libertad hecha carne, amoldada al
genio nacional".
Para
terminar conviene señalar que en el mes de septiembre de 1979, la Diputación,
bajo la presidencia de Jaime I. del Burgo, tomó el acuerdo de inaugurar el
Monumento a los Fueros "tan pronto como se aprobara el Amejoramiento".
El tema fue debatido a propósito de una moción presentada por los diputados
Bueno Asín y García de Dios pidiendo que la inauguración se efectuara el 5 de
junio de 1980, por cumplirse en esa fecha el 87 aniversario de la Gamazada. Pero
ni en una ni en otra ocasión, se llevó a cabo, quedando el acuerdo en papel
mojado.
Muchas
cosas podían decirse sobre los Fueros, pero la extensión de un artículo no lo
permite. Por tanto, como final de estas líneas haremos nuestro el texto que
figura en una de las planchas de bronce del monumento que los representa:
"Se erigió este monumento para simbolizar la unión de los navarros en la
defensa de sus libertades, libertades aún más dignas de amor que la propia
vida".