Llamamiento
urgente a los hondarribitarras
Koldo
Martínez Garate, Anastasio Agerre Herrero
El
ayuntamiento de Hondarribia tiene previsto celebrar el próximo viernes, 4 de
abril, el 800 aniversario del otorgamiento de la Carta Puebla a esta villa
costera por parte de Alfonso VIII de Castilla. En el anuncio de dicha celebración
el consistorio afirma que Hondarribia es la segunda localidad que recibe dicha
distinción de un rey en Gipuzkoa, siendo la primera Donostia.
Efectivamente,
tras la conclusión de la conquista de los territorios occidentales navarros de
Bizkaia, Araba y Gipuzkoa en 1200, Alfonso VIII de Castilla sustituyó la
originaria soberanía navarra por la suya propia en Donostia en 1202, e hizo lo
propio en 1203 con Hondarribia. Sin embargo, el anuncio de la celebración del
próximo viernes en ningún momento especifica que los primeros fueros otorgados
a Donostia lo fueron por parte del Rey de Navarra Antso VI.a Jakituna/Sancho VI
el Sabio en 1181, ni explica que Hondarribia ya tenía los fueros de Donostia
precisamente desde aquella fecha. Es decir, que el derecho pirenaico/navarro ya
regía promulgado por dicho soberano vascón en Donostia y Hondarribia, y que el
castellano lo único que hizo fue confirmar los fueros sustituyendo la soberanía
originaria y propia de la comunidad por la suya, castellana, mediante la Carta
Puebla. Es la jugada propia de un conquistador para intentar legitimar y
consolidar sus nuevos dominios.
Curiosamente,
el castellano estableció en su documento que “si
alguien actuare contra este mandato incurre en la regia indignación y pague a
la parte del rey 400 aureos” (400 monedas de oro). Una amenaza que esconde
en sí misma la necesidad de castigar a quien no aceptase la soberanía
extranjera. Permítasenos además señalar una cierta desconsideración hacia
los vecinos de Hondarribia por agravio comparativo con los de Donostia, ya que,
al exigirles a éstos 1000 aureos en la mismas circunstancias, parece tenerlos
en más alta estima económica que a los hondarribitarras.
Por
cierto, no está de menos recordar que poco después, ante la creencia de su
muerte próxima y acosado probablemente por su mala conciencia, Alfonso VIII de
Castilla escribiría: “prometo, si Dios
me diere salud, restituir al Rey de Navarra todo lo que tengo desde el puente de
Araniello hasta Fuenterrabia…(…) porque sé que todos los lugares reseñados
deben ser del Reino de Navarra y pertenecen a él”. Una devolución que
nunca se produciría, pese a que Dios todavía le proporcionó algo de salud.
El
anuncio de la celebración nada dice, en suma, sobre el hecho de que
Hondarribia, como secular parte integrante de la comunidad vascona, hubiese
participado en el surgimiento -s. IX-, y posterior fortalecimiento de la
estructura política de la que los éuskaros se dotaron: el Reino de Navarra.
Habida
cuenta de que la celebración del otorgamiento de la Carta Puebla del invasor
castellano tiene una transcendencia histórico-simbólica innegable, de que son
estas falsas interpretaciones históricas las alentadas por la historiografía
gran-nacional española, y de que
la asunción por parte de esta localidad costera navarra de dicha fecha como
punto de partida de su existencia es una falacia execrable, como ciudadanos
navarros creemos necesario hacer público nuestro desasosiego.
Consideramos
imprescindible realizar un llamamiento urgente a las vecinas y vecinos de
Hondarribia para que muestren su rechazo a ser considerados en el futuro
habitantes de una localidad fundada
por un rey castellano invasor de su tierra. Un rey que otorgó dicha Carta
Puebla castellana a Hondarribia con el propósito de demostrar el control del
poder sobre un territorio navarro recientemente conquistado.
803
años después de la conquista de los territorios occidentales del Reino de
Navarra por parte de Castilla, y 800 después de que ésta se hiciese jurídicamente
expresa en Hondarribia mediante la Carta Puebla del invasor, llamamos a los
hondarribitarras a demostrar en los actos convocados al efecto el viernes 4 de
abril, que no han perdido la memoria histórica y que, como miembros de la vieja
comunidad vascona fundadora del Reino europeo de Navarra, no están dispuestos a
asumir la ignominia que supone festejar la propia dominación.
Con
todo respeto, deseamos llamar la atención de los representantes políticos
municipales, así como de las diversas opciones políticas presentes en el
consistorio de Hondarribia, para que reflexionen sobre la importancia histórico-simbólica
que supone manifestar su complacencia con los hechos que, no olvidemos, son la
base de la ininterrumpida ocupación de los actuales territorios de Gipuzkoa,
Bizkaia y Araba por parte de Castilla/España.
Deseamos
también manifestar nuestra estupefacción ante la torticera interpretación que
se hace de dicha Carta Puebla, considerándola fruto de un supuesto pacto con la corona castellana. Una vez más, hay quien se consuela
queriendo ver pactismo donde no hay sino dominación.
Conquistados,
pero no desmemoriados.
Izan
ginelako, bagara.
Hondarribia
Nafarroa da!
Koldo
Martínez Garate:
Anastasio
Agerre Herrero: