Mi  día de Navarra

Iñaki Sagredo Garde

 Allí estábamos, en el paseo Sarasate, los que defendemos la idea de la Navarra independiente, frente a ellos. Como hace quinientos años. Las mismas ideas. Y entre verso y verso del sentido homenaje a Navarra, me preguntaba porqué debíamos estar  frente a ellos y no juntos.

Supongo que algún joven que empuñaba sus armas el 30 de junio de 1521 se hizo la misma pregunta cuando vio a su vecino en el otro bando.

¿Qué puede hacer a una persona renegar de su tierra y abrazar a quien la sometió? Está claro que mientras siga haciéndome esta pregunta estaremos separados por diferentes banderas que, aunque rojas, son diferentes, pues unas saben a tierra y otras a intereses.

Pienso que Iñaki seguirá enseñando la piedra de su Simancas con orgullo y, tras él, todos los que sentimos la misma idea, porque, a nuestra manera, también levantamos aquella piedra el tres de diciembre.

Hace quinientos años se luchó por la independencia de Navarra. Mi grito, con ayuda de estas letras, es que la lucha no ha concluido. No hay vencidos de momento. Por ello insto a los profesores de historia a que cambien la escena final del guión de aquella legendaria Batalla de Noain, pues los descendientes de los que perdieron nos seguimos levantando para colocarnos de frente, y nos volveremos a levantar cuantas veces haga falta, ya que tras nosotros está el tesoro más preciado de un pueblo: su identidad. Por todo, lucharemos hasta que renuncien al sometimiento y no tengan más remedio que colocarse junto a nosotros el día de Navarra. Ese día llegará.

De momento seguiremos erguidos frente a ellos, aunque ruego a los que siguen defendiendo su “Navarra Foral” que nos entiendan, pues el color de la bandera es el mismo.

Desde hoy y con ayuda de estas letras animo a los que tienen dudas y miedos a que den el primer paso para hacer realidad una ilusión, ya que no hay paso más firme que el que se da con el corazón, os lo aseguro.

Eskerrik asko Orreaga.

Nabarralde