La
Presa de Itoiz y el Patrimonio de Navarra
Iniciativa
Ciudadana para la Defensa del Patrimonio
Ondarearen
Aldeko Herri Ekimena
La
Administración antinavarra sigue empeñada en concluir la nefasta presa de
Itoiz, destruyendo con prepotencia y métodos violentos un valiosísimo
patrimonio social, natural, histórico y arqueológico, como los llevados a cabo
con la iglesia de Santa Eulalia (ss. XII-XIII)
y el palacio de cabo de armería (s. XVI) de Itoiz, y la magnífica iglesia románica
de San Martín (s. XII) de Orbaiz, así como con el resto de las construcciones
que constituían estos dos pueblos ya devastados.
El despropósito
político de quienes debían ser los garantes del Patrimonio de toda la sociedad
navarra, pretende arrasar todo el patrimonio que se encuentra en la zona del
embalse, y si nadie lo remedia (¿qué precio tienen algunos significados
silencios?), le espera el turno de las excavadoras a la iglesia de la Asunción (s. XII) y el palacio (s. XVI)
de Gorriz; a la ermita de la Virgen del Camino (s. XVIII) de Nagore; a la
iglesia de la Inmaculada (s. XIII), la ermita de San Miguel (s. XVI), la casa
del Indiano (s. XVII) y el palacio de Artozki; o a la iglesia de San Martín (s.
XII) y el palacio de cabo de armería (ss. XIV-XV) de Ezkai.
Por si no
fuera poco, van a destruir varios puentes medievales y, al menos, tres
yacimientos arqueológicos localizados en abrigos rocosos, junto con otros que
muy probablemente existen en la zona y cuyo valor desconocemos por ahora.
Solamente
hemos citado algunos de los edificios, recogidos en el Catálogo Monumental de
Navarra. Siendo esto así, ¿para qué sirve la catalogación de estos
monumentos, si cualquier tránsfuga oportunista puede destruirlos haciendo
dejación de sus obligaciones como cargo público, para servir a los intereses
económicos espúrios de quienes tienen en Navarra su mina particular de usura y
destrucción del Patrimonio de todos los navarros?
La
“Carta de Estocolmo”
El conjunto
de las casas (muchas de ellas góticas), las fuentes, los puentes, los lavaderos
y otras construcciones populares constituyen un legado y una herencia cultural
expresamente protegido por una de las directrices de la UNESCO: La “Carta del
Patrimonio Vernáculo Construido”. Conocida también como “Carta de
Estocolmo”, nace como ampliación de la conocida “Carta de Venecia”, para
la conservación general del Patrimonio de todo el mundo. Citamos algunos puntos
que afectan directamente a todo el territorio afectado por la presa de Itoiz:
• “El
patrimonio tradicional o vernáculo construido es la expresión fundamental de
la identidad de una comunidad, de sus relaciones con el territorio, y al mismo
tiempo la expresión de la diversidad cultural del mundo”.
•
“Gobiernos y autoridades deben reconocer el derecho de todas las comunidades a
mantener su modo de vida tradicional y a protegerlo a través de todos los
medios posibles, tanto legales como administrativos y financieros, y legarlo a
las generaciones futuras.”
• “El
patrimonio vernáculo construido forma parte integral del paisaje cultural y
esta relación ha de ser, como tal, tenida en consideración en el transcurso de
los programas de conservación y desarrollo.”
Pues bien, ¿qué
podemos esperar de unos gobernantes que demuestran su odio contra una de
nuestras señas de identidad, la linguae navarrorum, legislando contra
ella, expresión máxima del patrimonio vernáculo?
¿Qué
podemos esperar de quienes incumplen, incluso, la timorata Ley de Protección
del Patrimonio de 1985, aún vigente en Navarra, porque somos la única
Comunidad Autónoma que carecemos de una ley propia para la protección del
patrimonio?
¿Qué
conservación y desarrollo podemos esperar de un gobierno que destroza nuestro
patrimonio cultural, y nos roba el agua para traficar con regiones
desarrolladas, cuyo destino es el
despilfarro insolidario y absurdo para elites ociosas y golf(ist)as, mientras
los agricultores comienzan a descubrir la mentira de riegos para productos sin
ninguna salida comercial segura, y teniendo que correr con los sobregastos del
agua? ¿Qué está ocurriendo con esas “agrupaciones agrarias”, de obligado
sometimiento so pena de expropiación de las tierras de cultivo? ¿Quién va a
manejar los dineros europeos (otro grifo que se acaba) , los agricultores o los
gerentes de esas agrupaciones impuestas?
El
gargantúa cul-turista
El día 17 de
septiembre, el trágalotodo consejero de Cul-Turismo decía que era intención
de su Departamento “impulsar la puesta en valor turístico del Patrimonio artístico
de Navarra, a fin de que el turismo cultural sea una de las claves de la promoción
exterior de la Comunidad Foral”.
Pero, ¿cómo
va a conseguir ese propósito si bajo su nefasta irresponsabilidad han destruido
o están en vísperas de hacerlo, yacimientos arqueológicos y elementos
patrimoniales tan importantes como los de la Plaza del Castillo y aledaños, el
Palacio de los Reyes de Navarra, las necrópolis medievales de Etxauri o Azuelo,
la villa y conjunto vitivinícola de Legarda, los yacimientos de Gendulain –de
la Edad del Bronce (totalmente destruidos)– y de Lorca (con más de cien urnas
o pozos con materiales arqueológicos y sepulcrales), o los restos paleontológicos
de Etayo, entre otros?
Tal vez, el
obediente conse(r)jero Corpas lo que pretenda es organizar excursiones turísticas
a territorios vecinos, como la organizada por el Ayuntamiento de Pamplona para
ver las extraordinarias y modélicas excavaciones arqueológicas en la catedral
de Vitoria, con miles y miles de visitantes. ¿Por qué no han hecho lo mismo
con los restos arqueológicos de la catedral de Pamplona, de la Plaza del
Castillo,...? ¿Tal vez no daban la talla, como el Monumento franquista a los Caídos,
remozado por el Ayuntamiento derechista de Pamplona y el visto bueno del nuevo
Príncipe de Viana y el comprensivo obispo de la diócesis? ¿O es que el corazón
de Pamplona no es más que un solar donde almacenar coches para el Corte Inglés,
meadero nocturno de botellones y facas, y circuito de procesiones varias?
Itoiz:
La venganza de los tolerantes
Lo que está
sucediendo en Itoiz no es más que la venganza violenta de un Gobierno
intolerante e inculto, que parece emular a las excavadoras sionistas, para
castigar a quienes no piensan como ellos y han sido capaces de utilizar todos
los recursos legales para defenderse de la agresión y denunciar el despropósito.
Los primeros
derribos realizados son buena prueba de esto: entre los edificios destruidos en
Nagore, se encontraban los que eran propiedad de una significada familia
contraria al proyecto, situados, además, en una zona que no iba a ser inundada
por las aguas. ¿Qué razones pueden esgrimirse para justificar la innecesaria
destrucción y ruina de los pueblos? En ninguna parte del mundo destruyen los
que van a ser inundados por las aguas, y es muy corriente, en épocas de sequía,
la escena de pueblos que emergen bajo las aguas, como testigos que piden
justicia.
En Navarra,
además, se suma el hecho de que el Tribunal de Estrasburgo admitió a trámite
la denuncia presentada contra el llenado de la presa, por lo que en cualquier
sociedad con políticos mínimamente alfabetizados, la práctica democrática
exigiría la paralización de cualquier actividad hasta la resolución
definitiva de los jueces.
Y
la Iglesia... mirando al cielo
Tampoco
merece ningún respeto la irresponsabilidad demostrada por el obispado, pues han
callado ante la destrucción llevada a cabo, con escenas elocuentes reproducidas
en los medios de comunicación, de imágenes religiosas apoyadas entre bancos y
los escombros de la iglesia. Nada han dicho de de destrucción de iglesias románicas
y góticas ni sobre las ermitas afectadas. Ni siquiera han tenido la vergüenza
de pedir públicamente el traslado a otros lugares, por no hablar del silencio
para con las familias afectadas, obligadas a abandonar sus viviendas y a remover
a sus muertos. ¿No es por esta labor pastoral para lo que les pagan el sueldo?
¿O tal vez lo es mayor por su vergonzoso silencio?
Dónde
están...
Ante
acontecimientos de esta magnitud, no se explica el mutismo de organizaciones
como la Unesco y el Tribunal de Estrasburgo, cuya obligación es defender a los
afectados por estas agresiones. ¿Dónde se esconden sus representantes en las
delegaciones existentes aquí mismo? ¿No tiene nada que decir la fantasmagórica
“Fundación para la Conservación del Patrimonio Histórico” (presidida por
Miguel Sanz hasta ocupar recientemente el cargo Maribel Beriain)? Institución
instrumental, similar a las creadas para fomentar el reparto de cargos bien
remunerados, utilizando fondos de proveniencia pública, fundamentalmente,
evitando el control de la Cámara de Comptos.
Solidaridad
Queremos
sumarnos al llamamiento contra la irracionalidad de la destrucción de Artozki y
de todos los demás pueblos afectados, y llamar la atención de toda la ciudadanía
(que dio una lección de responsabilidad y concienciación ante la destrucción
de la Plaza del Castillo), porque cualquier nueva destrucción que se lleve a
cabo, por insignificante que pretendan hacérnosla ver, solamente sirve para
sumar una sociedad más inculta y sometida a los poderes económicos más
especuladores.
Exigimos al
Gobierno de Navarra la paralización de tan brutal e innecesaria destrucción de
este Patrimonio de Navarra.