REGRESO
A ITOIZ
Recuerdo la primera vez que llegué a Itoiz, hace unos veinte años. Pasé por Aoiz con mi "vespa" y, tras subir el monte penosamente, no pude sino parar en lo alto del collado Alduntza para admirar el paisaje. La vega del Irati, rodeada de laderas cubiertas de bosques y picos rocosos por encima, ofrecía una vista impresionante. Encima de un promontorio se veía Gorriz, mientras que en el fondo del valle se localizaban Itoiz y Orbaiz. Al frente, sobre un alto monte, la torre de Osa vigilaba el valle en el punto en el que éste se bifurcaba. A la izquierda, siguiendo el curso del río, se abrían las foces del Urrobi, después del poche de Txintxurrinea, para llegar a Nagore y Arce. A la derecha, remontando el Irati, se podía llegar a Ezcay, Artozqui y Muniain.
Hoy en día, aunque recuperase la vieja vespa del desguace, no podría repetir aquella experiencia. Alduntza fue totalmente desfigurado para levantar en él el monstruoso paredón de cemento de la presa del pantano. Si, a pesar de ello, me detuviera en el nuevo arcén para mirar lo que queda del paisaje, vería Txintxurrinea destrozado para ser utilizado como cantera de gravas para elaborar el hormigón de las obras. Y el fondo del valle es un depósito de escombros semicubiertos por las aguas del incipiente embalse.
La vega del Irati va a ser inundada para almacenar un agua que encuentra su lógica oficial en poner en regadío nosecuantasmil hectáreas de tierra, convirtiendo los páramos riberos en floridos vergeles, y la excedentaria y subvencionada agricultura en una floreciente industria. Mirabile visu. Algún malpensado, no obstante, ha profetizado que el agua acabará en los campos de golf y en las urbanizaciones del levante español, que es donde entra el dinero del turismo. Ya lo dijo el sabio: los ríos peninsulares van de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, pero lo que el gobierno quiere es que el agua vaya del norte al sur.
Además de esta injustificable agresión al medio ambiente, el gobierno navarro ha promovido una destrucción del patrimonio artístico que no tiene antecedentes. Era ya conocido que el proyecto se llevaría por delante 7 pueblos navarros. Lo que nadie podía pensar es que se enviaran, en pleno año 2003, excavadoras para arrasar las iglesias románicas, los palacios y casas góticas, los caserones renacentistas y barrocos. A finales de junio, las maquinas destruyeron los pueblos de Itoiz y Orbaiz, adelantándonos lo que también pretende hacer con el resto del patrimonio afectado.
Dicho esto, y antes de entrar en materia, me gustaría someter a juicio público un hecho histórico. Cuando en los años 40 sendos proyectos de pantanos en los términos de Garinoain y Navascués amenazaron con sumergir las iglesias de Nuestra Señora del Campo y de Cataláin, respectivamente, la Institución Príncipe de Viana pidió vehementemente que se salvaran ambos monumentos, mediante su traslado, piedra a piedra, a lugares más elevados. Ninguno de los dos pantanos llegó a realizarse, pero invito al lector a que reflexione un momento sobre el papel que, pasados 60 años, la institución encargada de velar por el patrimonio ha jugado ante la destrucción de 6 iglesias medievales y docenas de casas medievales, torres y palacios.
Gorriz
Este pueblo existía ya para el año 1109, cuando era Alfonso el Batallador rey de Navarra, y ha sido el peor tratado desde un principio. Caro Baroja (La casa en Navarra, 1982) anunció la antigüedad de sus casas góticas. Las excavadoras se llevaron para siempre sus casas, así como la iglesia, que en el Catálogo Monumental de Navarra (C.M.N.) se data como de fines del siglo XII. A día de hoy, nada queda de este antiquísimo pueblo.
Itoiz
Por razones desconocidas, fue Itoiz quien tuvo el dudoso honor de dar nombre al embalse. Este pueblo se cita ya en la documentación para el año 1100, y en su día fue célebre por el vino que allí se obtenía. Destacaba en Itoiz su iglesia protogótica, que fue levantada, según el C.M.N. a fines del XII. Tenía una casa-torre medieval, llamada Irigoien, así como las casas renacentistas Jakue y Bernatena, que formaban una incipiente calle. Delante de ellas estaba la casa Toarena, que tenía una original fachada clasicista. Los habitantes de esta casa, donde tuve el placer de compartir café y tertulia, fueron algunos de los más caracterizados opositores al pantano. Con Itoiz, totalmente destruido por el gobierno de Navarra, han desaparecido no menos de 903 años de historia. En lo alto del montón de escombros que hay hoy en lo que fue la iglesia de Itoiz, puede verse la clave de piedra de su bóveda de crucería, con el arranque de los nervios y los restos de su enlucido blanco.
Orbaiz
Si Itoiz era el más famoso de los pueblos afectados, Orbaiz era seguramente el más bonito. Contaba con un antiquísimo palacio de cabo de armería con su torre medieval, que figuraba en el Libro de Armería del Reino de Navarra (L.A.R.N. nº 276), así como otra antigua torre exenta, recuerdo seguro de los tiempos de las luchas de banderizos. Tenía una calle formada por casas medievales, con sus arcos apuntados y sus ventanas geminadas, que terminaba en la iglesia, formando un rincón muy evocador. No he conocido en los pueblos de Navarra un lugar tan inequívocamente medieval como esta estrecha callecita de Orbaiz, que hoy no es ya sino un revoltijo de escombros, merced a las excavadoras del gobierno navarro. Su iglesia, de origen también medieval, tenía en su torre gótica embutida una espadaña aún más antigua. Hoy en día pueden verse, esparcidos por el suelo, sillares altomedievales, piedras labradas de todo tipo y los nervios de su bóveda de terceletes, todavía con algún resto de policromía.
Y en septiembre...
Hasta aquí las destrucciones practicadas ya por el gobierno navarro, sin olvidar que también han arrasado buena parte de las casas de Nagore. Al parecer, después del verano les tocará el turno a los pueblos restantes, Ezcay, Muniain, Arce y Artozqui.
Ezcay ha sido expoliado sin descanso durante décadas. Si se compara el edificio actual con las fotografías publicadas por Caro Baroja (1982), se ve que han desaparecido arcos ojivales, ventanas geminadas góticas y un antiguo escudo de piedra de su fachada. Más recientemente, una constructora se llevó en un camión piedras de sillería de su iglesia y de su palacio. Tiene Ezcay una casa-torre medieval que perteneció al antiquísimo linaje de los Almoravid, no en vano el pueblo aparece citado ya para el año 1096. Fue palacio de cabo de armería (L.A.R.N. nº 254). Su iglesia, románica en origen, ha visto desplomarse en parte su bóveda de crucería del XVI, víctima del desinterés y del abandono.
Muniain, como Artozqui, son en cambio pueblos que se mantienen en buen estado. Artozqui tiene una iglesia catalogada como del románico tardío (C.M.N.), incluida una bóveda de cañón. Y su palacio se cita ya para el año 1373, cuando nuestro rey Carlos II el Malo guerreaba en Normandía. Aunque el pueblo fue quemado por los franceses en 1794, se recuperó y ha mantenido población hasta hoy, a pesar de la omnipresente amenaza del pantano. En su palacio puede verse un patio con interesantísimas estructuras de madera, que recuerdan a los cadalsos de las torres baztanesas. Por lo demás, su extenso caserío aglutina casas góticas, renacentistas y algún caserón barroco, edificado por un lugareño enriquecido en América.
Arce, por último, consta de dos edificios. La joya románica de la Concepción de Arce, que se salva por pocos metros del pantano, y el antiguo palacio, que quedará bajo las aguas. Teniendo en cuenta que la iglesia, que surgió para hacer las veces de capilla del palacio, es del siglo XII, podemos hacernos idea del origen remoto de la torre de Arce. Es un edificio gótico, con un hermoso patio al que se abren ventanas geminadas ojivales, conopiales y de medio punto. Entre los innumerables datos históricos que podríamos aportar, diremos que de este palacio salió en 1376 su dueño, el caballero llamado Guiot de Arce, para tomar parte en la famosísima conquista de Albania, al servicio de Carlos II el Malo. Al igual que ocurriría con el jefe de la expedición, el infante Luis de Evreux, el señor de Arce murió en dicha aventura, nunca regresó a su palacio. Cuando las excavadoras del gobierno navarro destruyan el palacio de Arce, la maravilla románica de la Concepción quedará descontextualizada, carente de su sentido, pues fueron los señores de Arce los que la edificaron como complemento de su torre y palacio.
Reflexión final
Hasta la fecha, las instituciones no han manifestado intención por preservar ni uno sólo de estos edificios, muy al contrario, ha arrasado de forma íntegra 3 de los 7 pueblos afectados. Tan sólo persiste la duda sobre las puertas y ventanas de piedra que fueron arrancadas de algunas casas la víspera de la demolición. ¿En qué oscuro almacén se guardan? ¿enmohecerán ad aeternum en alguna olvidada dependencia? ¿o las veremos próximamente ennobleciendo la hortera fachada de algún chalecito?
En las excavaciones realizadas en antiguos pueblos de Urraul Bajo (1988), Carmen Jusue demostró la antigüedad que tienen los emplazamientos de los pueblos navarros. En las prospecciones aparecieron estructuras y sepulturas altomedievales, viviendas más antiguas e incluso algunos instrumentos de facies romana. Más recientemente, en las excavaciones que acompañaron a la restauración del caserío Igartubeiti (2003), A. Santana y su equipo han corroborado dicha antigüedad, pues debajo ha aparecido un fondo de cabaña de ramajes antiquísimo, en el que incluso coincidía el emplazamiento de la puerta de la cabaña con la del caserío del XVI, demostrando, además de la continuidad de estos emplazamientos, el sentido mágico de la casa en el solar vasco.
En los pueblos de Itoiz, las instituciones no han previsto la conservación de ningún edificio. Se pretenden arrasar 7 pueblos a golpe de excavadora, iglesias, torres y palacios, sin un solo estudio y sin tan siquiera plantear alguna prospección arqueológica que dé continuidad a los estudios de los años 80. Y todo ante la postura cómplice de las cada vez más desprestigiadas instituciones encargadas de velar por el patrimonio.
Definitivamente, en ocasiones algunos silencios resultan estruendosos...
Joseba Asiron Saez
Licenciado en Historia del Arte